Manifiesto de la Manifestación del 28 de Octubre: Un Clamor por la Justicia y el Soterramiento

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El 28 de octubre de 2017, miles de voces se unieron en un evento histórico para la ciudad de Murcia. La manifestación no solo fue una muestra de fuerza ciudadana, sino también la expresión de una reivindicación que trasciende lo local para convertirse en un símbolo de la lucha por la justicia, la legalidad y la igualdad en el desarrollo de infraestructuras en España. Este manifiesto recoge el sentir de una ciudadanía unida, cansada de promesas incumplidas y soluciones provisionales, que exige con firmeza el cumplimiento del proyecto de soterramiento de las vías del tren, tal como fue acordado en el convenio de 2006. Es la crónica de una batalla por la dignidad de los barrios y el futuro de una ciudad cohesionada.

El Origen del Conflicto: Incumplimiento del Convenio de 2006

La raíz del problema y el motor de esta movilización masiva es el reiterado incumplimiento del convenio firmado en 2006. Dicho acuerdo establecía de manera clara que la llegada de la alta velocidad (AVE) a Murcia debía realizarse con las vías completamente soterradas, garantizando la permeabilidad de la ciudad y eliminando la barrera histórica que divide los barrios del sur. Sin embargo, los cambios de planes por parte del Ministerio de Fomento y ADIF, priorizando una llegada en superficie provisional, fueron percibidos como una traición a la palabra dada y un desprecio a la calidad de vida de miles de ciudadanos.

La lucha de la Plataforma Pro-Soterramiento se centra en la defensa de ese acuerdo original, considerándolo un contrato vinculante con la sociedad murciana. No se trata de oponerse a la modernización ferroviaria, sino de exigir que esta se haga respetando el consenso social y los compromisos adquiridos, asegurando que el progreso no se consiga a costa del bienestar de la población.

Reivindicaciones Clave de la Ciudadanía Murciana

La manifestación articuló una serie de demandas claras y fundamentales, que van más allá de la simple ejecución de una obra. Estas peticiones reflejan una visión de futuro para Murcia basada en la justicia, la igualdad y el respeto a la legalidad. A continuación, se detallan los puntos esenciales que se exigieron.

  • Cumplimiento íntegro del Protocolo de 2006: La principal exigencia es la ejecución del proyecto de soterramiento en su totalidad, tal y como fue diseñado y acordado, asegurando que el tren llegue a la estación del Carmen bajo tierra.
  • No a soluciones provisionales: Se rechaza de plano la llegada del AVE en superficie, aunque sea de forma temporal, por los graves perjuicios que ocasionaría, como el aislamiento de los barrios, el aumento del ruido y la inseguridad.
  • Mantenimiento de los servicios de cercanías: Se denuncia que el proyecto alternativo pone en riesgo la red de cercanías que conecta Murcia con Águilas y Alicante, un servicio esencial para miles de viajeros diarios que podría ser desmantelado o reducido drásticamente.
  • Igualdad de trato entre territorios: Se critica la discriminación en la inversión pública, comparando la falta de financiación para el soterramiento en Murcia con las enormes inversiones aseguradas para otros proyectos ferroviarios en España, como la «Y vasca».
  • Defensa de la legalidad urbanística y medioambiental: Se exige que los poderes públicos velen por el cumplimiento de la ley, incluyendo la Declaración de Impacto Ambiental de 2009, que avala la necesidad del soterramiento.

Estas reivindicaciones demuestran que la lucha por el soterramiento es también una lucha por la cohesión social, la movilidad sostenible y un modelo de desarrollo que ponga a las personas en el centro de las decisiones.

MANIFESTACIONES

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Impacto Social y Económico de la «Cicatriz» Ferroviaria

La división física creada por las vías del tren no es solo una cuestión estética o de movilidad; tiene profundas consecuencias sociales y económicas para los barrios del sur de Murcia. La lucha por el soterramiento es, en esencia, una batalla contra la desigualdad urbana. A continuación, exploramos los principales impactos negativos que la barrera ferroviaria ha generado durante décadas.

  1. Desigualdad Social: Los barrios situados al sur de las vías han sufrido un histórico abandono institucional, con menor inversión en servicios públicos, equipamientos y espacios verdes en comparación con el resto de la ciudad.
  2. Fragmentación del Tejido Urbano: La vía actúa como un muro que dificulta la conexión peatonal y rodada, obligando a los residentes a dar largos rodeos y limitando el acceso a oportunidades laborales, educativas y de ocio.
  3. Depreciación del Valor Inmobiliario: Las propiedades cercanas a las vías en superficie tienen un valor de mercado inferior debido al ruido constante, la contaminación y la percepción de ser una «zona barrera».
  4. Inseguridad y Peligrosidad: Los pasos a nivel y la falta de pasos subterráneos seguros han sido focos de accidentes y han generado una sensación de inseguridad entre los peatones y ciclistas.
  5. Limitación del Desarrollo Económico: La falta de permeabilidad frena el desarrollo comercial y empresarial en la zona, convirtiéndola en un área de paso en lugar de un destino atractivo para la inversión.

El soterramiento, por tanto, no es un capricho, sino una necesidad imperiosa para corregir estas injusticias históricas y desbloquear el potencial humano y económico de una parte vital de la ciudad, promoviendo una Murcia verdaderamente unida.

Un Movimiento que Traspasa Fronteras

La lucha de Murcia no es un caso aislado. Ciudades como Valladolid y Granada han enfrentado problemas similares con ADIF y el Ministerio de Fomento, convirtiendo la reivindicación en un movimiento de alcance nacional contra un modelo de desarrollo de infraestructuras que ignora las necesidades locales. La Plataforma Pro-Soterramiento ha llevado su causa hasta el Parlamento Europeo y la UNECE en Ginebra, denunciando el incumplimiento de normativas internacionales como el Convenio de Aarhus, que garantiza el acceso a la justicia en materia medioambiental.

Este manifiesto es, en definitiva, un llamamiento a la acción, a la defensa de los derechos ciudadanos y a la construcción de ciudades más humanas y justas. Es la prueba de que, cuando una comunidad se une con un propósito claro, su voz tiene el poder de cambiar la historia y el paisaje de su ciudad para siempre.

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